139 SCHULTZ

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MÉXICO
Autor: Juan Pablo Cepeda Restrepo. Colaboradores: Enrique Jubis Saca, Eloisa Queijeiro Barroso, Luis Enrique Ángeles Campos, Javier Acosta Alonso, Patricia Juárez Sampeiro.

“139 SCHULTZ” ofrece la oportunidad de vivir en un lugar ideal, ubicado en la calle de Miguel E. Schultz 139 colonia San Rafael, delegación Cuauhtemoc. En una de las primeras colonias del centro de la Ciudad de México. Es uno de los barrios más bohemios de la ciudad, la cual aún conserva su arquitectura del siglo XIX y el ambiente de una barrio de antaño que aloja una contrastada variedad de clases sociales, pues los locales de barrio de clase media baja conviven con edificios culturales, corporativos, de espectáculo e históricos.

Localizado a una cuadra de la Avenida Sullivan, donde Mario Pani hizo el Hotel Plaza; Luis Barragán construyó el conjunto de un edificio de departamentos y dos casa, cada una con un local comercial, Mathias Goeritz construyó el Museo del Eco; Félix Candela edificó Autos Francia, que actualmente es un supermercado y sigue conservando sus paraguas de concreto, y el escultor Oliviero Martínez se hizo cargo del conjunto escultórico Monumento a la Madre.

Se trata de un edificio que responde a las demandas de la vida actual. Por su conceptualización este diseño se dirige al habitante que busca ubicación, plusvalía, calidad de vida y conectividad con la Ciudad. 139 SCHULTZ , es un edificio de uso habitacional que se vincula con la ciudad con una planta baja libre de uso comercial y de aparcamiento; contiene un semisótano destinado a estacionamiento y bodegas con accesos independientes. El edifico de 6 niveles está conformado por 21 departamentos de diferentes tipologías que van desde los 60 m2 a 120 m2 aproximadamente, con una distribución interior que favorece la ventilación e iluminación natural en todas las áreas habitables, con vistas hacia sus patios interiores como a la calle. Un Patio central que se separa de la colindancia sur, sirve para dar una mayor superficie de fachada interior, permitiendo una mayor iluminación natural y ventilaciones cruzadas dentro de las viviendas. Además, cuenta con tres patios interiores de diferentes medidas los cuales separan el área común del área privada. Cuenta con cinco departamentos por planta, tres hacia el frente de la calle de Schultz y dos hacia el patio central. El volumen del edifico desplantado en forma de “L” hacia su patio, donde se generan pasillos, balcones y terrazas, espacios comunitarios que se plantean como lugares de relación del condominio y zonas intermedias entre el exterior y el espacio interior.

La fachada hacia la calle de Schultz compuesta por una doble piel de concreto rojo y tabique rojo aparente, es más escultórica, monolítica, a manera de cartelas, para evitar el paso de luz directa y otorgar privacidad. Además de que funciona como aislamiento acústico ante el ruido de la calle. Las fachadas interiores están compuestas por tabique esmaltado de color rojo y ventanas de piso a techo de cancelería de aluminio color negro. La distribución interior es completamente ajena a las tipologías de viviendas multifamiliares del centro de la Ciudad de México, y sin embargo, conserva ese intenso sentido de lo que es una vivienda en el corazón de la Ciudad.

El proyecto tiene básicamente 2 tipologías de departamentos, los departamentos frontales con 2 recámaras y los departamentos interiores con 1 recámara. Los materiales que se utilizan son materiales en acabados aparentes, como el concreto rojo, tabique rojo, cantera y madera; pensado con materiales naturales y duraderos.

La solución de la distribución en la vivienda se divide en dos partes, una “zona de estar” en el este y una “zona de dormir” en el oeste, con las áreas húmedas, baños y cocinas, a un costado. Los balcones devienen en una prolongación espacial de la sala-comedor, una percepción que se acentúa gracias a los ventanales de piso a techo.

El recorrido interior nos dirige a través de amplios espacios hasta rincones, cuyas ventanas asoman a pequeñas jardineras y a las profundidades de los espacios íntimos. La forma exterior del edificio, generada a partir de esta variada disposición de espacios, es incomprensible desde el interior. Sin embargo, la forma se presenta libre y dúctil, como si una fuerza interior presionara hacia afuera los muros; el carácter expansivo del interior de las viviendas es un lugar para la evasión y los sueños. La estructura de concreto rojo in situ se deja a la vista. Las fachadas recubiertas de paneles de vidrio, se presentan frágiles y ligeras, contrastando con la pesadez del concreto.