ÁGORA BOGOTÁ CENTRO DE CONVENCIONES.

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
SELECCIONADO INTERNACIONAL BAQ2018
COLOMBIA
BERMÚDEZ ARQUITECTOS/ESTUDIO HERREROS: JUAN HERREROS, DANIEL BERMÚDEZ, JENS RICHTER

ÁGORA-BOGOTÁ no debería conformarse con ser un mero centro de convenciones utilizado por visitantes esporádicos que apenas tienen contacto con la ciudad, sino ascender a la categoría de edificio público incorporado al imaginario de todos los ciudadanos. Para ello, los esfuerzos del proyecto se han centrado en atender exigencias colectivas por un lado y especializadas por otro. Entre las primeras se cuenta la necesidad de ofrecer una imagen capaz de representar las aspiraciones de una sociedad en transformación y la de convocar una sensibilidad medioambiental y una ambición tecnológica que inscriba el edificio en las inquietudes del presente. Las segundas se centran en aspectos prácticos como son un sistema de circulaciones, tanto del público como de los suministros y el personal, fácilmente comprensible; una distribución invisible pero jerarquizada e interconectada de todos los servicios internos que es en sí misma el esquema logístico del edificio; y una flexibilidad que acepte la programación de formatos muy diversos, desde un concierto a una feria de muestras, desde un congreso a un festival de cine, desde un gran banquete a un campeonato mundial de ajedrez. Gracias a la facilidad para adaptar los salones a las diferentes necesidades, dividiéndolos o permitiendo su uso simultáneo, los bogotanos tendrán frecuentes motivos para usar su edificio. Para ello se adoptan dos novedosas decisiones: la de organizar el esquema logístico en torno a 4 grandes núcleos verticales de circulaciones, servicios y áreas técnicas que desde las esquinas atienden y hacen posibles los programas más variados; y la de eliminar los suelos inclinados en los auditorios y su mobiliario fijo habitual para poder describir ÁGORA-BOGOTÁ como un lugar de encuentros y actividades tan diversas como la imaginación de sus programadores y las demandas del mercado sean capaces de generar.

La escala del complejo y la riqueza de sus recorridos interiores permiten concebirlo como un fragmento de ciudad encapsulado. En este concepto, un monumental zaguán cubierto recibe a los usuarios aprovechando el benevolente clima bogotano del que solo la lluvia necesita protección y da acceso al gran vestíbulo que funciona como una plaza mayor rodeada por una corona de lugares de reunión conformando una huella en planta del edificio cuyas dimensiones no es casual que coincidan con las de las manzanas del centro histórico que se remontan a la fundación de la ciudad. La secuencia zaguán-vestíbulo es el arranque de un esquema espiral ascendente jalonado por una serie de plazas-vestíbulo que en realidad son miradores volcados sobre las cuatro ecologías que conforman la ciudad -los Cerros, el Centro Histórico, la Sabana y los nuevos desarrollos camino del aeropuerto- . Desde estos observatorios privilegiados, el edificio se convierte en un dispositivo para contemplar y entender la ciudad y su geografía. Además, la configuración densa y vertical permiten liberar una cantidad notable de espacio público estancial que es devuelto a los ciudadanos y que ofrece un significativo aparcamiento de bicicletas en una ciudad que no tiene esta tradición como reclamo de “la ciudad de los peatones” que viene.