ARQUITECTURA DEL ENCLAVE BANANERO EN COLOMBIA

BAQ2018 
TEORÍA, HISTORIA Y CRÍTICA DE LA ARQUITECTURA, URBANISMO Y EL PAISAJE
COLOMBIA
AUTOR: Álvaro Javier Ospino Valiente

El estudio de la arquitectura latinoamericana ha cobrado un inusitado interés en las últimas tres décadas en algunos países como Argentina, México, Venezuela, Cuba y Colombia, que se han esforzado en analizar sus procesos urbanos y arquitectónicos a manera de encontrar las raíces de su identidad. Finalizando el siglo XIX, un conjunto de naciones ubicadas en pleno trópico, propicias para la explotación agrícola y su industrialización, como Honduras, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Jamaica, República Dominicana, Cuba y Colombia, con similares realidades históricas, políticas y económicas, aspiraban con la inversión de la United Fruit Company -la mayor empresa bananera en la primera mitad del siglo XX-, a poner al día su infraestructura que pudiera sacudirlas del letargo económico, por ello permiten la configuración de enclaves bananeros, supeditados al monopolio. Un aporte que significó la trasferencia de avances tecnológicos con miles de kilómetros de vías férreas, telégrafo y teléfono, permitiendo la aplicación de estándares propios en las infraestructuras urbanas a tal punto que llegó a convertirse en sus “Ministerio de Obras Públicas” y en los impulsadores de la economía, pero también significó la intervención en temas políticos, disponiendo a cualquier precio de esos débiles gobiernos.

Seis décadas de operaciones dejaron un acervo monumental con variadas tipologías de usos y constructivas, como la arquitectura corporativa (oficinas, hospital, clubes, hoteles, colegios, aduana y garitas de peaje), comercial (comisariatos). La organización territorial con sus exclusivos conjuntos habitacionales cerrados y el lenguaje arquitectónico expresado en cada una de las bungalows estandarizados, conforme al cargo: Vivienda del Gerente general o Subgerente, Vivienda del Superintendente, Vivienda del Jefe de departamento, Vivienda de cinco espacios para casados, Vivienda para solteros de dos espacios, Vivienda Tipo A, Vivienda Tipo H; estas aún conservan los paneles de energía solar para el calentamiento de agua.

En las fincas se erigieron: Vivienda del Mandador, Vivienda del Supervisor, Vivienda del Capataz. Anotador de tiempo y Jefe de fumigación y Vivienda obrera. Los nacionales conformaban la franja de trabajadores agrícolas, residían hacinados en: Campamento para trabajadores de veinte habitaciones y Campamento para trabajadores de seis habitaciones. Disfrutaron con componentes para el deporte y la recreación (clubes, salones, natación practicada en las piscinas, canchas de béisbol, baloncesto, bádminton, tenis, fútbol y golf); además de la arquitectura industrial (establos, bacadillas, plantas empacadoras, talleres y bodegas) y arquitectura religiosa (iglesias). También, con obras de infraestructura para el transporte (estaciones del ferrocarril, vías férreas, tranvías, pasos a desnivel, puentes, muelles y pistas de aterrizaje), infraestructura para las comunicaciones (red de líneas telefónicas, estaciones de radio y sistema de telegrafía inalámbrica), infraestructura hidráulica, sanitaria y eléctrica (acueductos, red general de drenajes, canales de irrigación, tanques elevados y plantas de tratamiento de aguas negras).

Hoy día, esta arquitectura desconocida, instalada al norte de la República de Colombia, adquirió reconocimiento en las obras del escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura en 1982, que evoca sus vivencias de infancia en su natal Aracataca, donde creció con sus abuelos en pleno apogeo productivo de la United Fruit Company.