ARQUITECTURA MODERNA DE GUAYAQUIL 1930-1948

BAQ2018 
TEORÍA, HISTORIA Y CRÍTICA DE LA ARQUITECTURA, URBANISMO Y EL PAISAJE
ECUADOR
AUTOR: Florencio Antonio Compte Guerrero

La historiografía sobre la arquitectura moderna en el Ecuador es escasa y la que existe poco difundida. Hay abundante investigación sobre lo colonial que en términos generales ha orientado la discusión sobre la arquitectura nacional desde finales del siglo XIX hasta el presente, con importantes trabajos de historiadores como José Gabriel Navarro, José María Vargas, Alfonso Ortiz, entre otros. Sin embargo son casi inexistentes las publicaciones en arte o arquitectura que se hayan editado en el país hasta bien entrado el siglo XX.

La información e interpretación que se ha tenido sobre la arquitectura moderna de Guayaquil ha sido escasa y algunas veces errada. El propósito de esta investigación es precisamente superar esa carencia e ir llenando ese vacío historiográfico con el uso de nuevas herramientas metodológicas y analíticas que cuestionen las interpretaciones tradicionales.

La hipótesis de la investigación plantea que la Arquitectura Moderna en Guayaquil surgió tempranamente a inicios de la década de 1930 a la par de países como Argentina, Brasil, Chile, Uruguay o México. Este proceso hay que entenderlo, primero, por las marcadas diferencias entre Guayaquil y Quito, donde el peso de lo colonial si retrasó el surgimiento de una arquitectura moderna hasta al menos la década de 1940; y, segundo, por la coyuntura de la crisis económica de finales de la década de 1920, cuando hubo necesidad de simplificar las formas, racionalizar el espacio y abaratar los costos de construcción.  

La crisis del Ecuador de la década de 1920, que se agudizó a partir de 1929, determinó que muchos de los incipientes procesos de modernización que se habían iniciado luego de la Revolución Liberal quedaran inconclusos y que se iniciara un período de deterioro de las condiciones sociales y de profunda inestabilidad política.

Dentro de este marco surgen algunas preguntas: ¿Es posible hablar de una arquitectura moderna en una sociedad considerada no moderna? ¿La idea tradicional de modernidad puede ser aplicada al desarrollo histórico del Ecuador desde finales del siglo XIX hasta la actualidad? ¿Se puede considerar a la Arquitectura Moderna como un marco bien delimitado de donde se deben excluir expresiones “atípicas” o periféricas? ¿El inicio de la Arquitectura Moderna de Guayaquil respondió a posiciones ideológicas progresistas o fue solamente asimilado como una renovación “estilística”?

¿Qué determinó que en un período tan corto de tiempo se dejara a un lado el neoclasicismo y se incorporara la modernidad en la arquitectura? Esta es la interrogante principal que alienta esta investigación.

Autores como Ramón Gutiérrez y Rodrigo Gutiérrez Viñuales han considerado que el peso de la arquitectura colonial en los países andinos impulsó el desarrollo de propuestas pintoresquistas, neovernaculares y neocoloniales antes que modernas, por lo que el racionalismo no llegó sino tardíamente. 

En Guayaquil, sin embargo, al haber quedado destruida en su totalidad la arquitectura colonial por los incendios de 1896 y 1902, y ante la necesidad de evitar que nuevos flagelos afectaran lo que se iba edificando en la reconstrucción, el sistema constructivo tradicional en madera y caña guadúa fue sustituido rápidamente por el de hormigón armado.