ARQUITECTURA VERNÁCULA Y BARRIO SAN ROQUE: HISTORIA, VALORACIÓN Y PROPUESTAS ARQUITECTÓNICAS

BAQ2018 
TEORÍA, HISTORIA Y CRÍTICA DE LA ARQUITECTURA, URBANISMO Y EL PAISAJE
ECUADOR
AUTOR: Pablo Hernando Barzallo Alvarado

Esta publicación relata la formación de un tradicional y populoso barrio cuencano: San Roque, también incluye intervenciones arquitectónicas efectuadas por la Municipalidad junto con relatos que permiten entender el pasado y presente de este microcosmos urbano desde perspectivas históricas, culturales y sociales que resaltan su rol como depositario de un acervo patrimonial tangible e intangible.

Recopilar la historia de los barrios es una estrategia medular para transmitir y perpetuar la heredad cultural de la Morlaquia al arrojar información sobre las células primigenias de la urbe: las viviendas vernáculas. Estos hogares datan desde época precolombina, guardan saberes inmemoriales manifiestos en oficios que modelaron materiales cosechados en el sitio y atesoran las herramientas que construyeron la Ciudad contemporánea de acuerdo a condicionantes geográficos. A partir de la casa rural evolucionaron las distintas tipologías, se sincretizaron varios estilos arquitectónicos y se consolidaron trazas urbanas presentes hoy en el centro y sus alrededores debido a procesos económico históricos que impulsaron o constriñeron el desarrollo local.

La arquitectura popular de San Roque formó parte de la naturaleza e interactuó con el clima y los recursos mediante diseños pasivos que aprovecharon las bondades del ecosistema y mitigaron factores extremos. Se mimetizó con la tierra, manifiesta en la huella de artífices que la amasaron, en prácticas de albañilería que erigieron aquellas moradas y en hábitos que soportaron la vida mediante el cuidado del entorno.

San Roque nació en los antiguos ejidos y los servicios producidos en la casa vernácula proporcionaron alimentos –en especial frutas y forraje– a los vecinos del centro hasta bien entrado el siglo XX. Esta vocación posibilitó la permanencia de quintas y huertas, característica considerada por Gatto Sobral al planificar luego la ciudad jardín cuya simbiosis entre arquitectura y naturaleza conjuga valores singulares para la identidad cuencana.  

La arquitectura vernácula ha sido la categoría patrimonial más afectada y abatida hasta el presente, sin embargo, la información que contiene argumenta el desarrollo de sistemas de valoración y documentación como piezas clave para gestionar y conservar este bagaje mediante políticas públicas y tendencias mercantiles.

Desde su fundación, Cuenca creció de forma continua y amplió sus límites hacia barriadas que hasta hace poco se encontraban extramuros. San Roque ejemplifica esta expansión porque se vincula con la vía hacia el Sur, pero la creciente urbanización motivó la salida de las clases altas del centro histórico con el consecuente cambio paisajístico del antiguo ejido que vio menguar las viviendas vernáculas, los cultivos locales y el entorno natural. Este barrio y la avenida Loja fueron sectores marginales respecto al perímetro urbano durante varios siglos, y por ello custodian expresiones culturales manifiestas en casas tradicionales nacidas en estrecha y respetuosa relación con el medio: un fértil entorno natural entre dos ríos. No obstante, el paso implacable de la modernidad y el proceso de globalización propio de tiempos actuales desembocan en la pérdida de aquella riqueza que precisa vigilancia y atención técnica y normativa para minimizar alteraciones y asegurar su salvaguarda.