CABALLERIZAS RANCHO SAN FRANCISCO

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MÉXICO
Autora: Alejandra Rojas. Colaboradores: Andrés Escobar, Silvia Sitten.

Rancho San francisco, es un complejo de lotes de gran tamaño destinados para viviendas unifamiliares de descanso, que comparten áreas comunes que promueven la construcción de un pequeño tejido entre los habitantes.

Las caballerizas del rancho San Francisco se encuentran en el valle de Tapalpa. Delimitado por montañas, bosques de pino, manantiales y praderas. Tapalpa es un lugar donde la presencia ecuestre se encuentra fuertemente inscrita en la vida cotidiana. Es por esto que el proyecto busca valerse del contexto natural para permitir que las caballerizas se integren al paisaje y su emplazamiento cobre sentido. Un lugar para el convivio y resguardo hípico que se desarrolla alrededor de un patio central poblado de olmos, reinterpretando el bosque justo en el corazón del proyecto. Dentro de este espacio, se encuentra el bebedero; el cual hace que el patio cobre vida al acoger a los animales y sus jinetes al finalizar una cabalgata. Los caballos se difuminan entre los olmos del patio mientras beben del abrevadero.

La construcción se alza sobre un pequeño promontorio donde descansan las paredes de piedra volcánica de apariencia pesada y tosca. Tanto las columnas del pórtico como la estructura de las cubiertas son de madera de pino, originaria de la región. Este trabajo tectónico con la madera, así como los frontones de mampostería pintados de negro se fusionan con la pizarra negra que cubre los techos inclinados de todo el complejo, apoyándose en los muros pesados un tanto más estereotómicos.

Cada eje del proyect, cada final de pasillo, remata en un vano; un vano que intenta hacer que los límites del proyecto no terminen en sus paredes sino con los confines del paisaje. Las vistas hacia el exterior siempre presentes nos muestran la belleza de las diferencias geográficas del lugar. Una inscripción del paisaje exterior hacia el interior del proyecto. Así mismo, visto desde afuera estos vanos nos muestran pedazos de la vida del interior del edificio. La terraza mira hacia el corral y más al fondo a la montaña y al estanque que se genera con las lluvias, los cuales hacen de escenario para la equitación. Así se conjuga el juego de volúmenes, llenos y vacíos, que alternan sombras que bañan los pisos y muros de piedra y mimetizan el entorno exterior con el interior.

En ocasiones, las inclemencias del clima exigen la necesidad de producir calor, en respuesta, se sitúa en el salón principal una hoguera que reúne y acoge. Al exterior, esta chimenea sobresale del volumen a dos aguas, un gesto que recuerda a los orígenes primitivos de la arquitectura; calor y convivencia.

Es probable que más allá del programa de las caballerizas, el valor del edificio caiga en los constantes recuerdos que generan sus pórticos, sus aulas y sus patios: recuerdos a las viejas casonas de pueblo. Donde el paisaje jugaba un papel fundamental dentro de todo el proyecto, y en un lugar tan bello como Tapalpa, es justo aspirar a apropiarse de esto.