CAMPAÑA DE MANTENIMIENTO DE LAS EDIFICACIONES PATRIMONIALES DEL BARRIO EL VERGEL CALLE DE LAS HERRERÍAS

BAQ 2018
CATEGORÍA HÁBITAT SOCIAL Y DESARROLLO
ECUADOR
AUTORES: Marissa Jacqueline Pogo Ruiz, Paula Camila Muñoz Vanegas, Tania Tenén, Ma. Augusta Quizhpe.

Conscientes del valor patrimonial y su conservación, nace el compromiso de la Universidad de Cuenca a través del proyecto Ciudad Patrimonio Mundial, la Municipalidad de Cuenca y los estudiantes de la Opción de Conservación del Patrimonio Edificado de la Facultad de Arquitectura, para desarrollar la “Campaña de Mantenimiento de las edificaciones patrimoniales del barrio El Vergel, Calle de las Herrerías” en los años 2017- 2018.

La campaña tiene como objetivo generar un modelo de gestión basado en la cooperación, que nos ayude a contribuir a la conservación del Patrimonio Edificado a través de acciones de mantenimiento, en donde a más del mantenimiento de las edificaciones, se mejore la calidad del ambiente urbano en el barrio.

La intervención se realiza en el barrio El Vergel, ubicado en la periferia del Centro Histórico, importante debido a que acoge a la Calle de las Herrerías, donde se emplazan desde hace algunos siglos los herreros, artesanos que con el yunque y el fuego dan forma al metal. Este sitio cuenta con gran riqueza intangible e importantes características arquitectónicas de sus edificaciones construidas en tierra, de carácter no monumental, pero de gran valor, que permite entender la realidad socio económica de las culturas locales en tiempos pasados y actuales. La calle está habitada por familias con una antigua relación de raigambre con el territorio, familias de bajos recursos económicos, que han logrado generar lazos de unión mediante la comunicación y cooperación entre vecinos.

El modelo de trabajo es la “minga”, una iniciativa colectiva para un fin de interés común, que requiere planificación y gestión (Universidad), compromiso (vecinos), apoyo económico (Municipio de Cuenca) y ejecución (cuadrilla de obreros, militares y estudiantes de la carrera de arquitectura).

Para la ejecución se emplearon metodologías integrales que permitieron un protagonismo activo de la comunidad y de los diversos

actores, fundamental para la sostenibilidad del proyecto. La metodología se compone de tres etapas: análisis, diagnóstico y terapia, donde existe un proceso participativo transversal, que ha permitido conocer  la realidad de la comunidad  y generar una propuesta que responda a sus anhelos e intereses.

El trabajo entre el equipo técnico, estudiantes, instituciones públicas, privadas y la comunidad, hizo posible la optimización de recursos y la recuperación de 19 viviendas, donde se realizaron acciones de mantenimiento principalmente en cubierta, estructura y fachada, reforzando así las características estéticas que brindan identidad a estas edificaciones. A nivel urbano, se reubicó los postes eléctricos, mejorando la accesibilidad, y retiró el cableado inactivo que ponía en riesgo las viviendas patrimoniales.

Este proyecto culminó en una gran Huasipichana, costumbre quichua que se realiza al terminar la construcción de una vivienda, en donde participaron todos los involucrados. La alegría transmitida en el cierre fue testigo del vínculo logrado entre la academia y la comunidad.

El alcance va más allá de la mejora del nivel de habitabilidad, pretende crear conciencia colectiva acerca de la preservación del patrimonio, a través de acciones mancomunadas que puedan ser replicadas y se conviertan en un nuevo modelo de trabajo auto sustentado.