CAPILLA DE LA PIEDRA

BAQ2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
MENCIÓN
PERÚ
XIMENA ÁLVAREZ

La Capilla de la Piedra se ubica al margen del rio Lurín y al lado del cerro Lomas de Castilla, en el distrito de Cieneguilla, al este de la ciudad de Lima.

La zona se caracteriza por un contexto natural de vegetación desértica, en contacto con las primeras estribaciones de la cordillera de los Andes.

El encargo consistió en proyectar dentro de un terreno campestre, una capilla de uso privado para una pareja que valora la soledad.

El emplazamiento, alejado de la vivienda preexistente, aísla de lo cotidiano y provoca un recorrido para aproximarse al proyecto. La línea generadora del recorrido deriva de una forma de la naturaleza: el caracol.

Este espiral continuo genera un recinto dentro de la amplitud del terreno, y mediante la reflexión y la sorpresa, pone en valor la transición de lo “profano” de la vida diaria a un espacio profundamente “sagrado” donde la verticalidad es el medio para acercarse a lo divino.

Su geometría ortogonal permite diferenciar algunos estados a lo largo del peregrinaje. La primera  aproximación se da en contacto con la naturaleza, acompañando el rio y fugando la vista hacia el valle. La banca como primer elemento arquitectónico invita a la secuencia.

En una etapa más avanzada, el agua aparece como elemento purificador, a la vez que permite la confrontación con uno mismo.

El patio brinda la pausa necesaria para reflexionar. Se crea un recinto que completa el entorno: la altura de la visual determina un nuevo horizonte, convocando naturaleza (exterior) y arquitectura (interior) en un mismo plano.

La verticalidad del interior busca el acercamiento a lo divino, subrayado por una luz cenital, cuyo ingreso se oculta detrás de un plano suspendido. No se toman referencias tipológicas ni simbólicas que manifiesten el carácter religioso de manera deliberada. Los materiales son austeros y elementales para disolverse en la experiencia.

El proyecto se resuelve como un objeto abstracto, aunque la múltiple lectura subyace en todos sus componentes. Al descubrir el interior, una cruz se configura en perspectiva entre la vertical de la puerta de ingreso abierta y la horizontal de la banca exterior. El altar maneja una dualidad en su uso: al interior para la meditación individual, y al exterior para ceremonias grupales.

En la búsqueda de las correctas proporciones humanas, se parte utilizando un módulo (modulor). En el caso del espacio interior, éste presenta tres alturas diferenciadas. La primera (1.83m) se relaciona con el hombre. La segunda (2.26m) con su aspiración y espiritualidad. Y la tercera (2.26m) con lo divino e inalcanzable. La presencia de la constelación en la torre resuelve la ventilación natural, manifestándose de adentro hacia afuera durante el día y de afuera hacia adentro durante la noche.