CENTRO DE EVENTOS LAGUNA DORADA

BAQ2018 
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
Perú
AUTORES: Carlos Marcello Berolatti de la Cuba, Daniel Málaga Montoya, Juliana Zegarra Ballón Quintanilla.

El requerimiento era, en un terreno de 1.6 hectáreas, contar con dos salones para la realización de eventos sociales. Ambos salones debían encontrarse separados para tener la suficiente privacidad, pero a la vez estar relacionados como conjunto. La propuesta consistió en ubicar los salones en extremos opuestos en la parte posterior del terreno, separados por un espejo de agua de casi 3,000 metros cuadrados de superficie, que actuaría como interfaz, y al que ambos ambientes tendrían vista por un costado a la vez que se asomarían a él con terrazas penetrando directamente en el agua.

Otro aspecto a considerar fue que, si bien los salones debían tener una escala importante para poder albergar satisfactoriamente su función, debía existir un equilibrio con la escala humana. Ello se logró a través de la expresión formal ya que, aunque los salones cuentan con manifestaciones exteriores distintas, tienen en común la presencia de un elemento lineal que sobresale de la fachada, el mismo que se sitúa a gran altura en la parte de los salones que se enfrentan a la laguna, pero que luego reduce notablemente su altura hacia la parte del ingreso peatonal, adaptándose así a una escala menor que, solo una vez atravesado el umbral, se amplía nuevamente abriéndose los espacios con gran altura.

Y finalmente, otra consideración importante a tener en cuenta fue que el conjunto debía mostrar siempre un carácter festivo propio de su uso. Este carácter festivo se anuncia incluso desde el exterior, por eso el acceso cuenta con una marquesina generosa de la que cae un velo de agua. Una vez se ingresa al recinto, se llega a una plaza circular cerrada que sirve como recepción. Es un espacio intermedio que anuncia que estás por llegar a la fiesta, aunque aún no te encuentres en ella. Por ello, hacia el fondo aparecen nuevamente las caídas de agua y se abre una apertura en el cerramiento de la plaza que permite ver el elemento decorativo principal que proclama la atmósfera de fiesta: un chorro de agua de 12 metros de alto que emerge desde el centro de la laguna.

Las salidas de esta plaza de recepción hacia los salones son a través de dos compactos volúmenes, uno a cada lado, cuya configuración a manera de túneles y con muros laterales desfasados permite que, a medida que se van atravesando, se va abriendo ante la vista la presencia de cada uno de los salones, a los cuales se llega siguiendo sendas caminerías que van bordeando la laguna.

Funcionalmente, el conjunto lo completan un pequeño salón para eventos infantiles en el extremo lateral derecho, y un módulo tipo bungalow para alojamiento de la pareja nupcial, que se asoma al muro lateral de piedra, casi sin hacerse sentir, volando sobre el cesped. Además de los ambientes de servicio.