ESCUELA DE MUSICA DE CANDELARIA

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
SELECCIONADO INTERNACIONAL BAQ2018
COLOMBIA
ESPACIO COLECTIVO ARQUITECTOS – ALDO M. HURTADO – CARLOS H. BETANCOURT

Con el propósito de acercar la cultura a las poblaciones más vulnerables del país, el Ministerio de Cultura de Colombia propone construir escuelas de música en varios municipios del territorio nacional, para impulsar y fortalecer la riqueza musical y el folklor como una estrategia para alejar a los niños del conflicto armado. En consecuencia, se plantea la necesidad de pensar estas escuelas como espacios participativos donde la comunidad genere altos niveles de apropiación y sentido pertenencia, donde se aproveche la música como un objetivo común para juntar a los ciudadanos y donde se promueva la integración ciudadana, la inclusión social y el respeto por la diferencia.

En el municipio de Candelaria Valle del Cauca, este equipamiento acoge a la comunidad para ofrecerle contenidos culturales en un espacio dinámico, continuo y disponible de gran valor colectivo. La escuela de música, que aparece de manera sutil en el perfil urbano, ha elaborado una imagen poderosa como edificio público y ha promovido el encuentro de los ciudadanos en medio de un solar comunitario que disuelve el límite entre lo público y lo privado, y que promueve la continuidad y la accesibilidad del espacio público hacia el interior del predio.

El proyecto se organiza a partir de dos espacios de geometría oval, uno cerrado y otro abierto, que se tensionan entre sí para resolver la relación entre un auditorio y un atrio. A la configuración resultante se le adosa el programa, ubicando una sucesión de espacios de aprendizaje y resolviendo la periferia del predio como un lugar más del proyecto. El atrio simboliza el espacio incorpóreo de la música presente en la vida de la comunidad y su perímetro está conformado por los módulos de enseñanza, práctica y socialización.

La escuela de música promueve los valores autóctonos, fomenta la inspiración, la evocación y la conversación de las personas entorno a la música, su espacio es un elemento tangible y a la vez etéreo, que se descubre a través del movimiento, por grietas, aislamientos, y volúmenes de diferente perfil que simbolizan la diferencia, y que giran en torno a un atrio común que representa la estabilidad dentro de lo cambiante. El edificio es movimiento y sucesión, su imagen materializa los tiempos continuos y discontinuos de la música, con fachadas prolongadas e incesantes en el auditorio, y fragmentadas, con intervalos, en los módulos de enseñanza. Estas pausas entre los volúmenes son jardines que responden a determinantes técnicas de aislamiento acústico y a la vez son lugares para el disfrute visual donde se sumerge el espacio de formación. La materialidad austera acerca el edificio a su contexto y hace posible promover una construcción de bajo impacto, con mano de obra comunitaria que domina el uso del ladrillo y el concreto, por ser los materiales predominantes en el municipio.