GALERÍA DE CRISTAL, BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE.

BAQ 2004
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE.
ARGENTINA
ARTURO COX B., CARLOS UGATE S., MATIAS CORDOBA H., FABIAN ARISTIZABAL.

En la biblioteca nacional  construida en 1925 se propone una nueva estructura que reemplazara la otra Galería Azul, puente que comunicaba a las dos alas del edificio, y que estaba causando daños a la estructura del  monumento Nacional.

Estudiando el contexto de inserción del proyecto, surgió la inquietud de cómo hacer una intervención contemporánea sobre un monumento histórico. El edificio de la biblioteca terminado de construir en 1925, se inscribe en el estilo neoclásico de corte academicista, en la tradición de representación de las instituciones públicas y del estado, común a Chile como a otros países americanos. Contemporáneamente a la construcción de la biblioteca, la arquitectura occidental presenciaba en otras  latitudes el quiebre de su tradición clásica en pos de una nueva representación, más libre y menos atada a la línea histórica. Esta ironía temporal, de la biblioteca terminada de construir en el tiempo donde su esencia era destruida por la nueva arquitectura (Pabellón de Barcelona), nos dio la herramienta con la que podíamos medir y ubicarnos, a modo de comentario, dentro del lugar que debíamos intervenir; a partir de la instalación de este nuevo proyecto, una relación temporal entre lo existente y lo propuesto reubicando al edificio en su propia contemporaneidad.

El proyecto se muestra como un reflejo tardío del tiempo en que se construyó la biblioteca, cargando simbólicamente los elementos involucrados en la estructura. Un cristal materializado en grandes paños que reflejan la biblioteca al usuario que la recorre, soportados en un pilar en cruz, que además de ser soporte técnico a los cristales y exposición, es una representación simbólica de la nueva arquitectura que se construyó en la época de construcción del edificio de la biblioteca.

El usuario participa de este diálogo entre lo nuevo y lo existente, al ubicarse desde un puente diferenciado por su materialidad, separado del edificio y la piel de cristal, leyéndose él mismo en el reflejo del proyecto y el edificio.

A partir de esa contemporanización del edificio con el proyecto, se plantea la discusión de cual tiempo es el conector entre dos lenguajes diversos, pues aparecen en su materialización tardía, una tradición arquitectónica que se ubica en un tiempo local, pero que dentro de la discusión arquitectónica, se encuentra distanciada de los temas competentes a su tiempo.

Una arquitectura que refleja la historia y encuentra en ésta su referente, como el reflejo que hace la nueva Galería de Cristal, al reflejar el tiempo en el que se ubica su contenedor y contexto, el edificio de la Biblioteca Nacional de Chile.

El proyecto parte del reconocimiento de las fachadas interiores del patio de luz donde se emplaza el proyecto. El ritmo de los elementos de las fachadas condiciona y posibilitan la instalación de la nueva estructura, que a diferencia de la galería anterior, se separa de las fachadas, flotando en el espacio y creando una condición e puente de observación y recorrido dentro del patio de luz.

La intervención contemplaba la materialización de una caja de exposición dentro del recorrido existente, un espacio que pudiera acoger las actividades de exposición y divulgación de la biblioteca, mediante la utilización de una piel de cristal entre el edificio y el usuario, donde se mezcle las exposiciones y la fachada del edificio intervenido. Esta piel de cristal se monta en una estructura con pilares en cruz, que sirven de soporte de exposición y los cristales, y que se encuentra apoyada sobre el puente, liberando así, de cualquier carga las fachadas del edificio a conservar.

La disposición de la estructura está dada por la modulación de los vanos, nichos y ventanas del edificio de depósito, permitiendo a los pilares en cruz enmarcar y acotar los elementos arquitectónicos que conforman las fachadas como al mismo tiempo marcar un tiempo de recorrido de la galería en su extensión.

El puente de circulación y conexión, que se encuentra separado de las fachadas y de la piel de cristal de exposición, constituye un umbral de respeto hacia el edificio existente marcado por una línea de luz. Materializado con una piedra de madera fosilizada explotada al norte de Chile, conocida como piedra de Huasco, se reconoce en su sobriedad el emplazamiento del proyecto dentro de un monumento nacional y al mismo tiempo da al edificio una imagen actual, al sentir este puente que juega en el espacio como una cinta, volviéndose muro, cielo y piso, para terminar finalmente flotando en un espacio lleno de reflejos.