I.E.D LA ESPERANZA DE VERGARA CUNDINAMARCA

BAQ 2010
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE
COLOMBIA
ROVINSON SIERRA SIERRA.

Este proyecto nace de la necesidad de una comunidad cafetera, quienes por tradición aprendieron el oficio de la siembra del café. Hoy tienen la esperanza de permitir que sus hijos estudien en un plantel educativo ubicado en la mitad de un bosque que evoca un cuento de hadas.

El diseño arquitectónico establece una transformación intima del edificio existente. La necesidad de contar con siete salones para educación primaria y secundaria, laboratorio, área administrativa, salón de computo, jardín infantil, biblioteca, enfermería, restaurante, caseta de onces, baterías de baños, cancha múltiple y demás servicios para una población estudiantil proyectada de 248 niños obligo a llevar a cabo la ampliación y remodelación de la construcción hecha en los años 70 y 90 por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.

El proyecto se encuentra ubicado en la zona rural del Municipio de Vergara en un lote 1595 m2 en donde se contaba con un área construida de 418.27 m2, que estaban conformados por apenas cinco salones, cafetería y cancha múltiple; pasando con el nuevo diseño a un área de 1200 m2. Más allá de la funcionalidad y el aprovechamiento de una estructura existente, se busca lograr el objetivo fundamental de la arquitectura y la construcción al despertar en términos poéticos la no trasgresión del entorno natural y boscoso.

El sencillo diseño del colegio, al que se llega por una vía destapada, está en la vereda Chonte Grande a 15 kilómetros de la cabecera urbana del Municipio de Vergara y forma parte integral del paisaje característico de la zona cafetera cundinamarquesa, con una topografía que acorta las visuales por las ondulaciones del terreno. La estructura en guadua, material propio de la región, cumple con la evidente intención de mimetizarse con el paisaje y los demás materiales constructivos. La cubierta se convierte en un elemento arquitectónico fundamental que unido a la guadua logra explorar el concepto arcaico de la arquitectura: “el cobijo”. Como variación del tema surgen las tres cubiertas que dan origen al conjunto de tres edificios y que buscan reflejar el colegio como el segundo hogar. La utilización de las estructuras de concreto, junto a los muros en bloque de concreto a la vista contrastan con las estructuras de cubierta realizadas en guadua, al igual que resaltan con los pisos de tablón de gres y gravilla lavada, lo cual fortalece la sensación de ser una construcción rustica acorde con el paisaje. Como en las casas campesinas, los distintos espacios se conectan a través de corredores exteriores, así que mientras se va de un lugar a otro, el paisaje siempre está presente. El contacto con el exterior se mantiene incluso en los espacios que se requiere mayor privacidad. El manejo de texturas en fachada busca dar un aspecto de monumentalidad a una institución que lo único que quiere es mejorar el nivel de calidad de vida de sus campesinos.