LA CIUDAD AMABLE: PEATONALIZACIÓN Y SOCIABILIDAD

BAQ 2018
CATEGORÍA HÁBITAT SOCIAL Y DESARROLLO
ESPAÑA
AUTORES: María Dolores Gil Pérez, Sara María Tavares Alva da Costa. Colaboradores: Pablo Díaz-Fierros, Antonio Laguna, Kathia González, Cristina Rubiño.

La Ciudad Amable (LCA) es una iniciativa de la Consejería de Fomento y Vivienda (CFV) de la Junta de Andalucía (España), cuyo objetivo es abrir un nuevo camino en las políticas de intervención en el espacio público por parte de las administraciones.

A tal efecto, LCA constituye una iniciativa que aspira a desarrollar acciones de sensibilización, formación y difusión sobre los valores y técnicas de intervención en el espacio público como lugar de la colectividad, la movilidad sostenible en la ciudad contemporánea y, en general, sobre la mejora de la calidad del espacio urbano y su activación social, cultural y económica. Así mismo pretende propiciar una ordenación social y medioambiental más racional del espacio público, otorgando mayor protagonismo, seguridad y comodidad al peatón y al ciclista.

Los tipos de intervenciones desarrollados se encuadran en tres modalidades: Espacios Habitables, Islas Ambientales y Vías Sostenibles.

De entre las actuaciones ejecutadas dentro de la modalidad de Espacio Habitable presentamos a este concurso la más representativa por su calidad arquitectónica, consecución de los objetivos perseguidos y grado de satisfacción de los usuarios:

Esta intervención, promovida por la CFV y el Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan, se sitúa en la parte baja de la población, en el sector comprendido por la Plaza de los Mártires del Pueblo, la contigua Plaza de la Mujer Trabajadora y el inicio de la Calle Real (ahora Maestro Juan Marín de Vargas), presidida por la Ermita y la Plaza de San Roque.

Consiste en la ejecución de una serie de actuaciones para la reestructuración de este ámbito urbano con el objetivo final de unificarlo bajo los criterios de plataforma única y prioridad peatonal, a la vez que se mejora su calidad ambiental.

Con ella se ha unificado la dispersión de espacios públicos en este ámbito, divididos por el continuo flujo circulatorio y por el aparcamiento descontrolado. El traslado de plazas de aparcamiento, la reducción de la sección del viario y la construcción de una plataforma única, sumadas a la peatonalización de la calle comercial Juan Marín de Vargas, permite ahora comprender el rosario de plazas como un continuo urbano. El resultado es un espacio global, más amplio y habitable.

El nuevo arbolado, que se suma al existente en combinación con los entoldados que actúan como umbrales de acceso a los diferentes ámbitos, refuerzan la actividad ciudadana y comercial existente creando un entorno urbano óptimo. Así mismo, el proyecto matiza situaciones existentes, como la de la Plaza de la Ermita de San Roque, potenciando su condición de podio urbano desde el que asomarse a la Plaza de los Mártires del Pueblo.