MUSEO ARQUEOLÓGICO Y CENTRO CULTURAL DE ORELLANA

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BAQ2016
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
GANADOR NACIONAL BAQ2016
ECUADOR
RUBÉN MOREIRA / NATALIA CORRAL / YADHIRA ÁLVAREZ / PABLO MOREIRA / MILTON CHÁVEZ.  MCM + A TALLER DE ARQUITECTURA

El Museo Arqueológico y Centro Cultural de Orellana, MACCO, está concebido como un hito urbano para esta ciudad amazónica y es el elemento articulador de las actividades ciudadanas, teniendo como eje una variada gama de manifestaciones culturales.

A partir de este concepto el proyecto tiende a generar una libre integración de la ciudadanía con el edificio, mediante una secuencia de espacios abiertos, semi abiertos y cubiertos que se van articulando unos a otros a través de un claro planteamiento circulatorio que se concreta mediante una planta baja libre y transparente que se enlaza con una rampa peatonal semi abierta y que va guiando verticalmente al visitante hacia los espacios museográficos, salas de exposiciones, biblioteca y como final del recorrido hacia la cafetería con una franca  relación visual con el río Napo, principal actor natural de la ciudad y su entorno.

En la planta baja estará presente el tema ineludible de la Selva, mediante una conjugación armónica de agua y vegetación que envuelve el punto de encuentro central: un receptáculo vidriado, con forma de una célula orgánica, que contendrá el punto de información, librería y tienda. A su alrededor, un entablado de madera o “deck”, conforma el espacio público que sirve para actividades culturales diversas, cumpliendo además, la función de ser el espacio urbano receptor de la movilidad peatonal y es el nexo con el auditorio.

En el centro de toda la composición arquitectónica, y elevado sobre la planta baja, se ha dispuesto el museo, un volumen prismático, contenedor de las piezas arqueológicas. A su alrededor, encerrándolo y separándolo al mismo tiempo, bajo un concepto de tensión espacial, se implantan tres bloques funcionalmente diferentes, pero complementarios entre sí que, en rigor, forman uno solo y de menor altura que el central.

El tema climático fue una preocupación permanente para el diseño, por tanto, el edificio se constituye en un auto generador de brisas, las mismas que serpentean entre los bloques amortiguando el fuerte calor tropical y refrescando los espacios abiertos de circulación.

El conjunto de la edificación tiene un diálogo permanente con el entorno inmediato constituido por el malecón y por la plaza cultural del lado norte que funciona como espacio de recepción urbano con la ciudad.

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