PASAJE LEÓN Y BARRIO SAN FRANCISCO INVESTIGACIÓN HISTÓRICA E INTERVENCIÓN ARQUITECTÓNICA

BAQ2018 
TEORÍA, HISTORIA Y CRÍTICA DE LA ARQUITECTURA, URBANISMO Y EL PAISAJE
ECUADOR
AUTOR: Pablo Hernando Barzallo Alvarado

Esta publicación narra el origen y formación de un tradicional barrio cuencano: San Francisco, cuya evolución suscitó la transformación de inmuebles junto a la plaza homónima ejemplificada con la historia del Pasaje León y el relato de su puesta en valor.

Durante la colonia y hasta entrada la República, San Francisco albergó la residencia de un estrato social alto por su cercanía con la cuadra central que contenía la plaza mayor y edificios gubernamentales y religiosos de importancia; sin embargo a mediados del decimonónico, se torna comercial debido al crecimiento económico de la Ciudad y su Plaza se usa como mercado con el consecuente reemplazo de la burguesía por clases populares, en tanto los grandes comerciantes empezaron a invertir en propiedades e inmuebles en aquel sector.

En este contexto y frente a la Plaza, el negociante Víctor León Almeida erigió un inmueble con un pasaje que conectaría dos calles y que incorporaba el concepto visionario de centro comercial, engalanado con estéticas neoclásicas e historicistas que lo destacaron de las casas comerciales del barrio y expresaron la distinción de su propietario, cuyos orígenes humildes no le impidieron emparentarse con una adinerada familia de exportadores de sombreros de paja toquilla.

Al sustituir paulatinamente vivienda por comercio, el paisaje urbano-arquitectónico se modificó y algunas de las antiguas casas vernáculas de planta única subieron de altura, se cobijaron con portales exteriores hacia la Plaza y se ocultaron bajo ornamentos internacionales, esta evolución es comprensible sólo de la mano de los complejos procesos históricos de expansión y retracción económica que atravesó la Ciudad.

A mediados del siglo XX –en los 70s– San Francisco decayó por la salida de las últimas familias residentes, coincidiendo este fenómeno con el éxodo de las élites del resto del centro histórico hacia nuevas zonas marginales, en tanto que los grandes y suntuosos inmuebles se convertían en conventillos.

Para reactivar el sector y perpetuar su memoria, la Municipalidad adquiere el Pasaje León y lo entrega en el año 2015 para cumplir la doble función de albergar parte del comercio de la Plaza en planta baja y destinar los altos para oficinas públicas, usos que complementarían la ambiciosa reactivación de esta peculiar barriada morlaca.

Como unidades urbanas más pequeñas, los barrios son baluartes del legado cultural y custodios de la memoria de los pueblos, es decir, no es posible recordar sin ayuda de imágenes vívidas ordenadas en espacios arquitectónicos. Con este preámbulo, la historia de los barrios cumple la doble función de proporcionar el contexto en el cual la arquitectura y los hábitos que ella cobija adquieren sentido –sobre todo en épocas posteriores a su génesis– mientras que hacen posible la conexión generacional y salvan la brecha tecnológica que separa la contemporaneidad del pasado al procurar elementos de conexión manifiestos en arquitecturas y espacios públicos, símbolos que revisten una fuerza y vitalidad tales que los convierten en auténticos referentes de la identidad cuencana y de la memoria de la Ciudad.

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