PICOTA-ESTABLECIMIENTO CARCELARIO DE REINTEGRACIÓN SOCIAL

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COLOMBIA
NORA CECILIA ARISTIZÁBAL LÓPEZ, ANDRÉS ORTÍZ GÓMEZ , FERNANDO SIERRA NIEVES

La arquitectura actual tiene el reto de ofrecer soluciones espaciales a problemáticas  muy amplias y complejas,  de donde nace la inaplazable necesidad de planteamientos con una perspectiva interdisciplinaria. El establecimiento carcelario de la Picota, en Bogotá, Colombia, planteó un desafío particular en este sentido; crear un complejo seguro, con peso institucional y riguroso, y paralelamente ofrecer un diseño que desde la espacialidad garantiza un ambiente adecuado para la resocialización de los internos.

La reinserción e integración de antiguos delincuentes a la sociedad, necesita de condiciones particulares que se enmarcan en tres grandes aspectos; la creación de espacios dignos, apropiados y racionales, una propuesta ajustada a la compleja red de funciones, y finalmente, el uso de materiales que combinen seguridad, institucionalidad y calidad de vida.

Dentro de un predio de forma triangular, se implantaron los edificios que componen el esquema funcional y responden a las necesidades de seguridad y espacio público propias del proyecto. Se generaron tres franjas verdes de aislamiento perimetral que mitigan los impactos producidos por el uso y se ordenaron los accesos peatonales y vehiculares, para garantizar la independencia de los edificios complementarios existentes.

En el aspecto formal, el diseño propuso el triángulo como unidad básica de la composición ya que su cualidad geométrica ofrece condiciones ideales para la visibilidad. Los espacios favorecen las formas simples y racionales, el diseño de las celdas ha sido totalmente optimizado y se ha privilegiado la espacialidad de los lugares de capacitación y recreación. La unidad de reclusión consiste en un edificio compuesto por tres grandes módulos con forma de corbatín, interconectados con los edificios centrales de administración, recreación  y servicios de salud.

Con relación a la funcionalidad, el complejo es recorrido por dos tipos de circuitos; el de la guardia y personal administrativo y el circuito de los internos. Ambos recorridos tienen su propio sistema jerarquizado y ordenado. El diseño previó varios puntos de visual sobre los espacios de los internos y nodos de contacto para el manejo de accesos, desplazamientos y suplencia de necesidades. Dentro del circuito de los presos, se encuentran las áreas de apoyo y de servicios, áreas de capacitación y de trabajo, sanidad, soporte medico y sicológico y canchas múltiples. Hacia los extremos del triangulo se proyectaron las escaleras de emergencia, puestos de control, baños y las aperturas en fachada para la iluminación y ventilación natural.

Se propusieron materiales de calidad y fácil mantenimiento, con especificaciones altas y apropiadas para los niveles de seguridad. La imagen institucional está dada por el manejo del concreto ocre en contraste con el bloque de concreto texturizado que conforma el marco de la fachada. Complementando los volúmenes de concreto, los edificios centrales de apoyo manejan materiales livianos y transparentes, creando un conjunto muy agradable y equilibrado.

La Nueva Picota hace parte de un plan nacional que busca redefinir la presencia de los establecimientos carcelarios y penitenciarios en el país. El edificio se proyecta como un referente de edificación pública, que logra una síntesis entre arquitectura, resocialización y seguridad. Un complejo robusto y agradable, moderno e institucional.