RECICLAJE URBANO – EL PATIO ESCOLAR: ESCUELA MARISTA

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO URBANO Y ARQUITECTURA DEL PAISAJE
PRIMER PREMIO NACIONAL  BAQ2018
ECUADOR
ESPINOZA CARVAJAL ARQUITECTOS & INGENIEROS + JUAN C. VILLACRÉS

El Proyecto de Reconfiguración del Patio Escolar de la Escuela Marista, construido en el año 2015, planteaba algunas restricciones: la rapidez en diseño y ejecución de la propuesta, la factibilidad de implementar una solución técnica que potencie los requerimientos del patio escolar y los mantenga en el tiempo y la revalorización de un espacio urbano de importancia histórica.

A lo largo de 60 años las instalaciones de la Escuela se deterioraron de manera significativa: el patio perdió su condición de espacio verde convirtiéndose en un área agresiva e indiferencia, la vegetación existente fue eliminada y carecía de intervenciones que satisfagan las necesidades de descanso y juego de los niños. En este contexto la Comunidad de Hermanos Maristas del Ecuador, quienes dirigen la institución, convocan a un concurso privado para la restauración de la plataforma de piso de aproximadamente 5000 m2.

Es así que el proyecto, partiendo del requerimiento de reconstruir la plataforma de piso, formula variables que potencian el patio como un espacio verde, lúdico y compartido. La reflexión giró en torno a la idea de “encontrar naturaleza en medio de la ciudad”, por lo que nos planteamos el objetivo de reinsertar el paisaje en el patio escolar. Previo a la intervención, se generó una valoración de unidades de paisaje identificando el carácter particular de las zonas del patio escolar en función de la percepción de los niños y, por otro, se evaluó la estrategia constructiva más adecuada para cumplir con el plazo de construcción.

La resolución proyectual partió de la idea de dispositivo. El dispositivo es un elemento que replantea las relaciones entre usuarios y lugar y al mismo tiempo condensa decisiones diversas. Se pensó y construyó el dispositivo Talud Lúdico como respuesta a la necesidad de límites del espacio, a la necesidad de sombra y estancia, a la necesidad de un graderío para ver mejor los partidos, de un lugar agradable en el que los niños se reúnan y a la necesidad de juegos infantiles que estén disponibles para todos. La manipulación del terreno ha hecho aparecer un espacio intermedio que antes no existía, al mismo tiempo ha dado lugar a espacios para jugar y correr o para descansar en la sombra y comer, a espacios para inventar juegos o espacios para contar historias.   

La intervención ha aumentado en 30% el área verde existente en el patio de la escuela y ha permitido alcanzar un índice de 3.44 m2 de áreas verdes por habitante. En 3 años el paisaje se ha consolidado atrayendo a insectos y aves que enriquecen el entorno y las especies vegetales han crecido proporcionando mayor sombra y reforzando la intervención. Al mismo tiempo los niños han sabido cuidar el patio y se ha generado un proceso de concientización del valor del paisaje.