REHABILITACIÓN BODEGA PARA VINOS ESPUMOSOS PREMIUM. ROSELL BOHER

BAQ 2004
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE.
ARGENTINA
GONZALO MERLO, VERÓNICA FADER. 

Dispersos en el Oasis Norte de la Provincia de Mendoza, Argentina, se mantienen más de cuatrocientos establecimientos vitivinícolas que son testimonios de un capítulo de esplendor en la historia de nuestra industria madre. Estos edificios marcaron profundamente, junto con los carriles forestados, la estructura artificial de riego y el trazado de los viñedos; la identidad de nuestro paisaje.

Al período de esplendor siguieron años de crisis y decadencia y muchos de los establecimientos cayeron en desuso y sufrieron graves deterioros.

Hoy, en el marco de un nuevo fenómeno de inserción de la Provincia en el mercado del vino internacional y de reactivación del turismo nacional, muchos de estos edificios constituyen un desafío y esconden una enorme potencialidad.

A escasos kilómetros del Centro de nuestra ciudad, en el distrito Chacras de Coria, nuevo foco de atracción residencial, turística, gastronómica y cultural; se mantiene un particular conjunto de edificaciones vitivinícolas de finales del s. XIX y principios del XX. Del primitivo complejo compuesto por edificaciones en adobe y ladrillo, sólo han quedado en pie algunas de sus naves y las casas anexas.

En el año 1998, la firma Rosell Boher encaró el desafío de su rehabilitación.

En su interior, una gran Plaza de Acceso, se desarrolla a lo largo de una de las calles más importantes de Chacras de Coria.  Su espacio marca  el área que perteneciera a antiguas construcciones perdidas y constituye el vínculo esencial entre las partes del conjunto.

La etapa inicial del proyecto comprende la recuperación e intervención de un pequeño cuerpo de bodega – una nave con cobertizo, construida en ladrillo visto con zócalo de piedra – en muy buen estado de conservación.

Su antigua estructura ha permitido la adaptación de aquellos viejos espacios a los nuevos procesos y tecnologías del método Champenoise, para la elaboración de vinos espumosos.

La originaria sala de máquinas funciona como la nueva sala de degustación. Las viejas piletas subterráneas, accesibles antiguamente sólo por sus bocas, han servido como contenedor de la CAVA, donde se alojarán las botellas para cumplir la última etapa de su largo proceso de elaboración.

La futuras intervenciones contemplan la recuperación del resto de las construcciones y de los espacios abiertos para actividades complementarias a la elaboración y venta del vino.