REHABILITACIÓN Y RE FUNCIONALIZACIÓN DE VIVIENDA PARA CONVERTIRLA EN BAR (CUBAR)

BAQ 2018
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE
CUBA
AUTORES: Yasser Jiménez Martínez, Oriesky Bencomo Rodríguez, José Luis Valdez

El inmueble intervenido se encuentra ubicado en uno de los entornos naturales más peculiares de la región “El Valle Viñales”, inscrito en 1999 en la lista de Patrimonio Mundial como Primer Paisaje Cultural de América Latina y el Caribe, cuenta además con una rica tradición vernácula en la arquitectura.

Fue construida 1883 y se ubica en la calle principal del centro histórico del poblado, formando parte de un conjunto de viviendas en tira, muy cerca a edificios con un alto valor patrimonial, como la iglesia y la Casa de la Cultura, antigua sede de la Colonia Española. Se trata de una vivienda colonial con paredes de ladrillo, cubierta de madera y tejas criollas. Los vanos de las ventanas estaban modificados, los capiteles, las barandas y algunos elementos de la cubierta mostraban un marcado deterioro.

La intervención obligó a un estudio minucioso de la arquitectura de la región y de sus valores para preservar los elementos emblemáticos del local, como testigos de las costumbres constructivas de finales del siglo XIX e incorporarle elementos contemporáneos característicos del nuevo servicio gastronómico, sin que existiera una ruptura. Se rescataron las proporciones originales y la tipología de las puertas y ventanas; la baranda, inspirada en la original, luce un toque de contemporaneidad con un pasamano más estilizado. Se estudió la paleta de colores usada durante la última etapa del siglo XIX y fueron seleccionados colores cremas para las paredes y marrones oscuros para la carpintería, el techo y el mobiliario. Solo fueron sustituidos algunos elementos del techo por su estado de deterioro. Todo servicio de este tipo necesita un cartel identificador capaz de dirigir la atención de los transeúntes hacia el lugar; este elemento se ubicó dentro de uno de los vanos de la ventana que funcionaría como barra abierta al portal, de manera que, mientras no se presta servicio, las puertas se cierran y la fachada muestra una sobria imagen colonial.

La decoración está basada en las tradiciones roneras de la región, donde la madera y las cubas, tal como en el añejamiento continuo de los rones cubanos, tienen el protagonismo. A una de las paredes se le retiro el repello y se dejaron los ladrillos a la vista como testigos, al igual que las columnas de madera con más de un siglo de existencia que soportan la cubierta y que originalmente estaban repelladas.

La cocina se ubicó en el interior del local y sobre ella se creó un mesanine al que se accede por una escalera minimalista y desde donde se tienen las mejores vistas del salón.

El resto de  los servicios (baños, almacenes, habitación y elaboración) fueron ubicados en un extremo del patio en un cubo puro mínimal, abierto solamente para permitir el acceso a los locales. El resto del patio quedó abierto como en la típica casa colonial, a la sombra de dos árboles que se sembraron; su piso fue pavimentado con adocretos para permitir ubicar mesas en el futuro.