RESIDENCIA AO

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
ECUADOR
Autor: José Daniel Terán Arizaga. Colaboradores: Studio Alfa, Patricio Javier Caamaño Galarza, Christian Renán Endara Vargas, Juan Pablo Jiménez Herrera, Héctor Andrés Bonilla Hermosa, María Soledad Orozco Tamayo, Sebastiano De Jesús Di Maggio Pérez, Vicente José Frias Pazmiño, Miguel Ángel Arboleda Paredes, Angelo David Romero Mendoza. 

La casa AO se emplaza en un contexto con alto nivel paisajístico donde la arquitectura, usuario y su entorno dialogan entre sí. 

Una de las condicionantes de mayor importancia para los clientes, era que los espacios principales participen de las mejores vistas. De igual importancia era encontrar estrategias para reducir la incidencia de los fuertes vientos y el frío.

Otro factor fundamental a considerar antes de partir con el diseño era la necesidad del usuario de convertir el área social en espacio principal. Este no debía estar limitado a la sala y el comedor, sino de tener la posibilidad de expandirse hacia el exterior cuando las reuniones sociales fueran de mayor número. 

El lote de 2.300 m2 se encuentra en un sector elevado de la ciudad de Otavalo, en un entorno cuyas vistas predominantes se ubican hacia el este. Cuando visitamos el terreno y divisamos el taita Imbabura, sabíamos que iba a marcar un eje predominante en el proyecto. De igual manera nos encontramos con fuertes vientos provenientes del norte que se prolongan durante todo el año, al igual que el frío característico del sector.

Con estos condicionantes del lote, la orientación de la vivienda se convierte en un factor primordial para que los espacios principales no solo obtengan la mejor vista, sino para que logren captar la mayor cantidad de sol y mantengan el calor durante todo el día. 

La propuesta volumétrica contempla dos volúmenes en paralelo sobre un zócalo de piedra, con una rotación sobre el lote que permite alinearlos con el sol naciente del este y la cumbre del Imbabura. Esta rotación a su vez permite que los vientos provenientes del norte choquen contra la construcción y no permitan el paso de polvo y frío dentro de la vivienda. Dos ejes en perpendicular atraviesan los volúmenes, actuando como conexión entre los espacios de servicio, sociales y privados.  El primero marca el ingreso, y se convierte en la circulación principal de la vivienda, actuando como una galería que descubre de sur a norte los espacios interiores de la casa.

Para potenciar el área social, se ubica la sala en el centro de la casa, con una altura de 5 metros y completa transparencia hacia los exteriores. Al este de la sala se complementa un espacio social exterior con un fire-pit central, una banca y frondosa vegetación. Hacia el oeste, un quincho cerrado actúa como vínculo con el exterior y sirve como elemento de expansión del área social; la transparencia de este espacio permite la vista directa al Imbabura.

La ubicación de la cocina y dormitorio máster en los extremos este de ambos volúmenes, nace como requerimiento del cliente de relacionarse con la vista principal. Como estrategia arquitectónica levantamos las cubiertas en los extremos para captar la mayor cantidad de sol de la mañana. De igual manera este gesto manifiesta reverencia hacia el impactante volcán del Imbabura.  

La utilización de materiales como piedra, ladrillo y teja, busca enraizar la arquitectura con su entorno y mantener armonía con las casas aledañas. Los grandes ventanales de vidrio nos permiten relacionarnos con el contexto y bañar con abundante luz los espacios interiores. El complemento de la estructura vista de acero y las paredes blancas mantienen la armonía entre tradición y actualidad.