RESTAURACIÓN EDIFICIO PRINCIPAL GIMNASIO MODERNO

BAQ 2018
CATEGORÍA REHABILITACIÓN Y RECICLAJE
COLOMBIA
AUTORES: Nestror Vargas Pedroza, Nathali Alferez, Camilo Orjuela, Edgar Federico, Karen Onofre, Jhon Alexander Serrano, Marcela Duran, Carolina Villamil, Lida Medrano, Elizabeth Forero, Jorge Arango, Diana Paola Sanchez

El Gimnasio Moderno de Bogotá ostenta la declaratoria como Monumento Nacional mediante decreto 1133 del 24 de abril de 1985, máxima categoría del patrimonio cultural colombiano.

El proyecto enfrentó el reto de recuperar y poner en valor aspectos esenciales de la edificación original y coordinar con los calculistas el cumplimiento de la actual y muy estricta normativa sismo-resistente, además de la actualización tecnológica y el interiorismo, de modo que se pueda cumplir con las actuales necesidades y el modelo educativo de la institución. Siempre en el marco del respeto de la esencia y autenticidad de sus edificios patrimoniales.

El Edificio Principal del Gimnasio Moderno es el remate del eje principal de la composición del conjunto concebido como campus por el arquitecto Robert Farrington en el año 1917, esto se refuerza al interior ya que este eje continua organizando la edificación rematando en primer piso en el comedor y en el segundo en la actual biblioteca de los Fundadores; al igual un eje trasversal remata a cada extremo en espacios importantes del edificio.

Los principales problemas de la edificación tenían que ver con modificaciones y agregados inadecuados que alteraban valores arquitectónicos y modificaban la espacialidad y jerarquía de los espacios.

En el cuerpo frontal la eliminación de muros divisorios agregados en primero y segundo piso en los espacios ubicados en el costados norte y sur, permitieron recuperar la importancia de los mismos alojando allí salas de reunión y áreas administrativas abiertas que junto con la reintegración de los balcones, refuerzan el eje norte sur que equilibra la composición. Se ubica el elevador para discapacitados junto a los baños originales, concentrando los servicios sin alterar el esquema de organización espacial del edificio.

Debido a la ausencia de muros trasversales tanto en el comedor como en la biblioteca, estos espacios eran particularmente vulnerables en caso de sismo, por esta razón se proyectó una estructura metálica desde el sótano con cimentación independiente brindando a los muros una respuesta adecuada en caso de sismo y que fuese a la vez aprovechada para trasladar la carga de los estantes de libros existentes y de un nuevo nivel de estantería mediante una galería “inglesa”. Este nivel de galería se separa de la fachada para evitar alteraciones en la misma; creando vacíos frente a las ventanas que son aprovechados para alojar espacios individuales y en los dos últimos al occidente alojar los halles de las escaleras de la galería que coinciden con los balcones reintegrados, destacando su carácter y diferencia.

En cuanto a  las alteraciones arquitectónicas, se liberan los elementos que ocultan el escenario del antiguo teatro y el nivel del cielorraso original recuperando la espacialidad de la sala; se rescatan con esto el arco de boca y la plataforma del escenario mismo, que podrán ser usados nuevamente ya que es tal la vocación del lugar que a pesar de haberse convertido en biblioteca ha continuado con una programación cultural permanente, sin afectar el uso principal de biblioteca. De esta manera se presenta una doble lectura de épocas y de usos en el mismo espacio, alternando el Teatro Fernández de Madrid y la biblioteca los fundadores.

En la biblioteca se atenúa la presencia de la estructura metálica y su imagen industrial mediante la disposición del mobiliario y estantería de madera,  mientras que en el comedor se logra mediante la incorporación de elementos diagonales en la parte superior que repiten la disposición de los puntales de refuerzo de las columnas de madera y la incorporación de paneles para el manejo acústico del lugar.

El altillo se adecua mediante unas pocas divisiones en vidrio dejando allí espacio a la oficina de comunicaciones y emisora del colegio, y el acceso al mirador que se libera de algunos cierres que habían restado la ligereza original de su fachada, mientras que en el sótano mediante la reorganización de espacios se solucionaron los problemas funcionales que una ocupación improvisada había ocasionado.