SALÓN DEL CAFÉ

BAQ2018 
CATEGORÍA DISEÑO URBANO Y ARQUITECTURA DEL PAISAJE
MENCIÓN NACIONAL  BAQ2018
ECUADOR
ARCHITEKTEN – FELIPE PALACIOS, JOHANN MOELLER.

El Salón del Café ubicado en la finca cafetera Frajares en Nanegalito, Pichincha, en una zona a 1.700 metros de altura, que permite el cultivo de variedades de café de enorme sabor. Nanegalito es un lugar cambiante, dinámico, complejo e indeterminado. El micro-clima del Noroccidente de Quito forma un entorno único donde, en un determinado momento puede estar soleado, a los pocos minutos se cubre con una densa neblina, e inmediatamente después cae una lluvia torrencial. La finca goza de una condición topográfica extraordinaria. Se encuentra en la parte más alta de la zona, situación que favorece las vistas hacia las cadenas montañosas de los Andes y hacia la costa ecuatoriana.

El recorrido por la plantación, se desarrolla en una serie de colinas con pendientes pronunciadas, se identificaron varios puntos de interés para generar inserciones arquitectónicas estratégicas en el paisaje. Mediante el desarollo de operaciones complementarias de paisajismo y arquitectura, se quiere contar una historia de sensaciones en torno a la experiencia del café, los procesos de producción, cosecha, post-cosecha, secado, tuesta, y molienda. El Salón del Café es el primer paso de una estrategia más amplia planteada para la finca: el cafetal contará con una tienda/museo, cafetería y senderos interpretativos/educativos que complementarán la experiencia del café.

Desde el inicio, la idea fue introducir quirúrgicamente un elemento arquitectónico singular de pequeña escala. El Salón revela el paisaje como un mirador, un refugio que invita a mirar el entorno. La inserción fue implantada en una zona alta donde empieza una pendiente negativa, paralelo a una hilera de alisos, que brindan sombra. El Salón se compone de un volumen alargado que se separa del terreno. Esto obedece a las condiciones climáticas locales, y la sensación de levitación deseada sobre el cafetal. La parte frontal es un espacio abierto y transparente. Las mamparas laterales y pivotantes, difuminan los límites del interior y el exterior, y permiten disfrutar de unas visuales de la plantación, y la cordillera. Por otro lado, los elementos de servicio se han dispuesto en la parte posterior, que corresponden a la zona de baños y mesones de apoyo. El espacio resultante es versátil, listo para acoger el programa requerido desde salón de cata y maridaje, cafetería, comedor, mirador, y aula.

Las soluciones arquitectónicas locales fueron interpretadas en un proceso constructivo meticuloso. Las articulaciones entre los acabados fueron meditadas como un aparejo complejo, — acero, madera, hormigón — donde la protección contra la intemperie era un objetivo primordial. Por un lado, el sistema estructural de acero, fue modulado para su transporte e instalación en el sitio, procurando optimizar la cantidad de elementos utilizados. La medida de 1.20 metros fue una constante. Las duelas de colorado machihembradas y trabadas se articulan con planchas de acero dobladas sin dejar esquinas expuestas.  En el interior, la cubierta ligera inclinada se ha recubierto de tableros de seike. Además, se contempla la separación de la descarga de aguas lluvias y grises. Las aguas lluvias regresan encausadas a la plantación, mientras que las gris