ST. EDWARDS UNIVERSITY RESIDENCE AND DINING HALL

BAQ 2010
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
CHILE
ALEJADRO ARAVENA, RICARDO TORREJON 

El encargo consistió en diseñar los nuevos dormitorios (300 camas), comedores y varios servicios estudiantiles para Saint Edward’s University en Austin, Texas.

Pensamos que un edificio de dormitorios es como un monasterio; la pregunta es cómo se organiza una serie de pequeñas celdas repetitivas y cómo se relacionan a su vez con piezas especiales mayores.

Si en el caso del monasterio se trata de las celdas de los monjes y su relación con el refectorio y la capilla, en este caso se trataba de los dormitorios y su relación con los comedores y los servicios comunes. Ambos tienen que ver con antiguas actividades atávicas: comer, estudiar y dormir. Para expresarlo de manera más sugerente: alimento para el cuerpo, para el alma y digestión.

Hay dos grandes ejemplos de cómo responder en forma paradigmática a este problema:

En los años 40, al enfrentar diseño del Baker House para el MIT en Cambridge, Alvar Aalto creó una cinta serpenteante compuesta por las unidades repetitivas que miran cada una de ellas el Charles River en escorzo y, en una de las inflexiones de la cinta de dormitorios, ubicó la pieza especial. Esta operación se puede describir cómo, a partir de una cinta y un volumen, juntos crean además un lugar.

(1+1=3)

En los 60, cuando Louis Kahn diseño el Erdman Hall, utilizó las celdas para definir y confinar un núcleo que funciona como la pieza especial. En vez de agregar una pieza, sintetizó celdas y volumen especial en una sola operación. De hecho repitió la operación 3 veces.

[(1+1=1) x3 = 1]

Queríamos participar en esta secuencia histórica e hicimos nuestra declaración no en planta pero en corte: Usamos las piezas especiales como el zócalo para los dormitorios, dando una base pública para las unidades privados arriba. También creamos trazado articulado, pero en vez de hacerlo como una reacción al evento geográfico, lo hicimos para aumentar el perímetro del edificio para que cada unidad tuviera una vista y luz natural sin tener que comprometer su intimidad. También envolvimos la cinta alrededor un vacío, pero en vez de hacerlo para conformar las piezas especiales, lo hicimos para introducir un espacio público exterior, agregando una dimensión topológica al campus que tiene solo sólidos dispuestos en un campo. De hecho, pusimos todos los espacios comunes del edificio mirando al interior de este “cañón cartesiano,” para que el proyecto entero sea visto gradualmente, de lo público a lo intermedio, de lo común a lo privado.