TERMINAL INTERNACIONAL T2 AEROPUERTO ALFONSO BONILLA ARAGÓN

BAQ2018
CATEGORÍA DISEÑO ARQUITECTÓNICO
COLOMBIA
Autor: Carlos Hernán Betancourt Niño. Colaboradores: Espacio colectivo arquitectos, Cuna.

La Terminal Original, inaugurada en 1971, ha resistido el embate de todas las actualizaciones normativas y aeronáuticas requeridas para su operación, y ha dejado un gran ejemplo de arquitectura para el lugar. Su sostenibilidad en el tiempo, es producto del manejo consciente y racional de los recursos, del bajo impacto ambiental y de la climatización pasiva. El edificio no se proyectó sólo como una infraestructura de transporte aéreo, sino que fue entendido como una oportunidad para mostrar la región. En su momento, el gran Hall de encuentro exhibía a los visitantes la prosperidad del Valle y la pujanza de su gente, sus empresas, productos y servicios.

En este sentido entendimos que la terminal aérea, más allá de ser una infraestructura de transporte, es una puerta de encuentro con el mundo y por esta razón su arquitectura debe ser capaz de interpretar las realidades sociales, culturales y naturales, específicas de la región.

Con la idea de que la arquitectura contemporánea es capaz de mantener vivo el pasado, evitando la destrucción de lo construido y coexistiendo con el patrimonio,  la nueva Terminal internacional T2 del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, da respuesta a una serie de condiciones previas existentes en el lugar, y se concibe como un umbral donde se da el encuentro entre la diversidad de un mundo cada vez más genérico y estándar con la identidad particular del Valle del Cauca.

El proyecto reinterpreta las actuaciones de arquitectura propias de la Terminal Original, evocando el gran Hall de encuentro en la sala general, producto una cubierta de doble plegadura construida en hormigón armado que rescata la necesaria monumentalidad de este tipo de edificios y se convierte en un elemento arquitectónico predominante, sumado a su lenguaje estructural y brutalista, se destaca la importancia de lo preexistente en el diseño de los tres elementos estructurantes: La cubierta, como expresión de lo monumental en el edificio público; La materialidad, como lenguaje, continuidad y escala, y la vegetación, como elemento de integración con el lugar.

La cubierta, es una configuración nervada de cerchas y barras metálicas que resuelve una luz de 38 metros entre apoyos alternados. Estos pliegues espaciales son necesarios para el reforzamiento estructural y, al mismo tiempo permiten la entrada del viento y la luz natural en el edificio. Las fachadas proponen la continuidad del lenguaje brutalista y, en concreto a la vista se plantea un sistema de celosías modulares prefabricadas que reducen el impacto del sol sobre el edificio y que evita las incursiones solares al interior, reduciendo la dependencia energética y el rango de uso de la climatización, como lo hace desde hace 50 años la Terminal Original. El paisajismo con arborización nativa y palmas enriquece en el urbanismo. Las losas verdes en cubiertas y las materas en fachadas, son soporte de biodiversidad y ayudan a controlar la radiación solar, el ruido de las aeronaves y la polución del ambiente.